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Patricia Ames: Lenguaje, poder y ciudadanía: ¿qué sociedad queremos construir?

Patricia Ames: Lenguaje, poder y ciudadanía: ¿qué sociedad queremos construir?

Recientemente se suscitó un intenso debate en torno a un video utilizado por una edición del programa Aprendo en Casa, acusándolo de una supuesta intención de «enfrentar a la sociedad peruana». Los calificativos que han sido usados por periodistas y columnistas, y el ataque al Ministerio de Educación, nos colocan frente a un problema que cada vez se hace más patente en el país: hay cosas que, al parecer, no podemos nombrar y temas de los que no podemos hablar. En nombre de la unidad y el progreso, habría que callar o velar temas que, para algunos, sería incómodos.

Parece que expresiones como grupos de poder, desigualdad, discriminación, o clases sociales no deberían pronunciarse, menos aún frente a estudiantes de secundaria. Como si fueran malas palabras o no existieran en nuestra sociedad. Pero la mayoría de los estudiantes de secundaria no necesitan escucharlas para saber que la desigualdad y la discriminación existen, ya que las viven todos los días. Lo que sí necesitan saber es que no hay nada inherentemente mejor o peor en la lengua que hablan sus padres o sus abuelos, que ni ellos ni sus familias son menos ni más por hablar con una variante u otra del castellano.

Que los aportes de la lingüística les ayuden a comprender las dinámicas de poder en un país multilingüe no les hace daño. Al contrario, los equipa para enfrentar y comprender de mejor manera la situación de discriminación que viven muchas veces sus familias o ellos mismos, les ayuda a no continuar reproduciendo esas dinámicas. Les ayuda, en suma, a desarrollar una conciencia crítica ciudadana.

Esa es quizás la tarea más urgente y profunda, que enfrenta nuestro sistema educativo hoy, y que debe guiar nuestros esfuerzos como sociedad. No vamos a avanzar si insistimos en negar o edulcorar la realidad, si acallamos las reflexiones serias, sólidas, que las ciencias sociales han desarrollado a lo largo de décadas para comprender mejor el funcionamiento de las sociedades humanas.

Quizás no hay nada nuevo en el deseo de algunos grupos y personas (con poder) de callar a quienes no están de acuerdo con ellos. Lo que cabe preguntarse entonces es ¿por qué permitirlo? Excluir de la conversación los problemas de justicia y equidad que enfrenta el país, su historia reciente, no va a contribuir a resolverlos. Educar a nuevas generaciones para que nombren, reflexionen, comprendan, analicen y construyan respuestas democráticas frente a esos problemas, sí.

Aunque este episodio tiene mucho de lamentable, tiene también cuestiones que valorar: Muchas voces se han pronunciado estos días para explicar los contenidos del video y la relevancia de las posturas que ahí se exponen, buscando aportar en el debate e ir más allá de adjetivos fáciles que pretenden descalificar. Ojalá que esta participación y presencia de diversas voces y actores sea expresión de que esa manera impositiva de acallar a otros va perdiendo su eficacia. A su vez, el Ministerio de Educación se ha reafirmado en su tarea de educar para la ciudadanía democrática y no se ha dejado intimidar con acusaciones antojadizas.

Por Patricia Ames, consejera del CNE.

Publicado en La República – 24/05/2020

*Los artículos de los miembros del Consejo Nacional de Educación tienen como marco las discusiones y reflexiones sostenidas durante el proceso de formulación del Proyecto Educativo Nacional al 2036, así como el contexto del Estado de Emergencia Nacional.